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Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta.
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TEMA: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta.

Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:22 #1

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Este es el relato de la tragedia de Juan Diego Restrepo Toro, victima de un lobo con piel de oveja.


Ningún canalla dormirá en paz
Un relato en primera persona sobre un docente de un colegio público de Medellín que ejerció la pederastia y la pornografía infantil con sus alumnos.

Escrito por: Juan Diego Restrepo Toro


Un hombre de religión obsesionado con pavonearse con los uniformes de la Cruz Roja. Un pedagogo. Una vergüenza para la Iglesia Católica. Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. (Foto tomada de su perfil de Facebook)

Re: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:23 #2

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Parte 1. Víctimas

Revelación

Muchas veces me pregunté cómo escribiría esto, si con una carga de artillería, si relataría con crudeza los hechos, cómo contaría un secreto que no quise guardar… fui acosado y abusado sexualmente por un profesor, el director de mi grupo, cuando cursaba los primeros años del bachillerato.

Jorge Antonio Restrepo Montoya, su nombre.


Los años del liceo

Ofensivo. Nauseabundo. Verde. Cruel. Inmoral. Todos adjetivos perfectamente aplicables al protagonista de esta náusea. Nunca toqué el tema. Ni cuando estaba en el Liceo Municipal Concejo de Medellín, por allá entre la niñez y la adolescencia, en el momento en que debí decirlo a mis padres. Sin temor.

Relataré los hechos por primera vez, valiéndome de las palabras para romper la cadena. Giro tierra atrás, devuelvo el tiempo en días y minutos. Reconozco los rostros de mis compañeros, sus bromas en clase. Las mañanas de disciplinada atención. Hallo el eslabón podrido. El acoso y el abuso sexual. Los ojos del profesor. La depresión.


El Santo Padre en Medellín

Arropado en una doble cruz, la de Cristo y la Roja, el “maestro” era el representante de Dios en el colegio. Por un lado, un laico declarado que le dio la mano al Papa cuando visitó la ciudad, un hombre fiel a la férrea estructura católica, y por el otro, un generoso voluntario de la Cruz Roja en Medellín. De hecho nos formó en la Cruz Roja de la Juventud, orientándonos, llevándonos a campamentos donde nos enseñó que la Cruz Roja de la Juventud tiene como objeto inculcar el ideal de paz de la Cruz Roja en los niños y en los jóvenes; cuidar su salud; ejercitarlos en la comprensión de los deberes de solidaridad humana, cívica y de protección a los recursos naturales; y por último, desarrollar en ellos el sentido y la práctica de la ayuda mutua, con respecto a la juventud de su país y de todas las naciones.

La foto con Juan Pablo II permanecía sobre su escritorio como insignia. Dentro del cajón, otras fotos más oscuras que lo condenarían al infierno.

Re: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:24 #3

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Parte 2. Villano

El lugar de los hechos

Es 1996, año bisiesto. Los estudiantes del Liceo Municipal Concejo de Medellín escuchamos rock, vemos Caballeros del Zodiaco, vamos a Unicentro y nos roban la LeSporsac. Yo me pierdo entre tantos niños y niñas, y jóvenes, y empleados, y maestros, en ese colegio con canchas, patios y árboles de mango; con laboratorios para los de once y con una pequeña sede de la Cruz Roja que sirve de enfermería, lugar silencioso, del pasillo aislado; lugar privado que cierra por dentro. Donde el abusador saca provecho de su mayoría de edad, de su fuerza, de su estatura y del miedo que causa a los niños.



El delito

El “Mono”, como lo llamamos los alumnos, siempre dice qué hacer. Fue coordinador de disciplina del colegio, director de grupo y ahora dicta la clase de religión. Tiene una obsesión. Se pavonea siempre, camina solemne por los corredores del colegio, vestido con los uniformes azules de la Cruz Roja. En su clase aprendimos que, siguiendo la doctrina y la moral, se podía identificar a los pecadores y diferenciarlos de los cristianos puros como él. Había pasajes de la Biblia que servían de sentencia para pecadores alejados del verdadero camino. Adoctrina. Habla. Y yo lo odio. Los dedos que abusaron de mi cuerpo el día anterior, me enseñan religión el día siguiente. Como víctima del acoso y del abuso, me doy cuenta de otro delito usado con otros niños: la pornografía infantil.

Es cuando entra Julio César, protagonista en esta historia. Es 1996, año bisiesto.



El silencio

Cuando ya el daño estuvo hecho, explicó cómo lavar la culpa. Según él, había una manera de obtener perdón: simplemente dígale al cura cuando lo confiese, que cometió actos impuros con alguien de su mismo sexo. No hay necesidad de decir nada más. No tiene que dar detalles porque él lo va a absolver, le da una penitencia, la cumple y listo, ni una palabra a nadie.

Este hombre tuvo a cargo cientos de niños y niñas.

Re: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:25 #4

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Parte 3. Vox populi

La vida siguió

Siempre entendí que lo que sucedía no era “normal”. Tuve la sensación de dejar pasar el momento adecuado. Sentí rabia e impotencia. Pasaron los años y yo no pude olvidarlo, me revuelve, no me deja tranquilo la idea de que esto quede en el silencio, de que ocurrió con otros niños. Tengo necesidad de justicia. -Pero si tanto tiempo pasó- exclamará el abusador al leer estas líneas. El poder consiste en tomar el miedo de otros en nuestras manos y mostrárselos. Pero hoy, cuando no hay miedo, el silencio deja de ser cómplice. El que calla, encubre. Así de simple.

Todos en la vida hemos sido héroes, culpables, testigos, locos o víctimas. Por los días en que ocurrió no lo dije. Luego me hice el de la vista gorda. La distancia desde aquellas desagradables mañanas se hizo más y más grande. Callé. Temía herir a mi familia, traer más problemas a casa o desatar una reacción desmedida. Estuve confundido. Aturdido. Sentí culpa por no revelarme, por quedarme quieto. Incluso, pensé en los hijos del profesor ¿Qué hubiera pasado con ellos? Aquella familia que en sus cátedras nos pintó como ideal y nos la coloreó de santidad, porque él era el faro, el que alimentaba el amor a la madre, a la Virgen, a la educación; el que nos preparó para la comunión y nos llevó a confesar; el guía, el que nos cuidaba y aconsejaba, y nos obligaba, y nos abrazaba, y nos besaba… ¿Cuántas veces, aparentando piedad y devoción, engañamos al mismísimo demonio?

En aquella época, los medios de comunicación apenas si hablaban de temas de acoso y abuso sexual. No había Internet, ni Facebook, ni programas de televisión sobre sexualidad. Los colegios implementaban currículos de educación sexual medicalizada, con conceptos vagos, donde se entendía educación sexual como la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y del embarazo adolescente. Esa pobre visión católica sobre el asunto.

Re: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:26 #5

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La rabia por Facebook



Los alumnos del Liceo Municipal Concejo de Medellín en 1995.



Una amiga publicó una foto en Facebook y se desencadenaron los hechos recientes. El silencio quedó desactivado.

En la imagen aparece una cuarentena de muchachos con la camiseta de la Cruz Roja de la Juventud posando para una foto en la biblioteca. Aparecí etiquetado. Es 1995 y tengo trece años. Estoy parado en la izquierda, y en el lado opuesto, allá en la extrema derecha, sonríe el profesor de religión que se aprovechó de mis dudas, aumentó mis temores y les dio la forma que quiso.

Los compañeros comentaron entonces la “vejez de la foto”, los “bonitos recuerdos”, una compañera escribió: “…Yo también tengo esta foto, pasábamos súper en los campamentos, qué lindos recuerdos, en la cara se nos notaba esa inocencia…”.

Entre los comentarios, me llegó al correo una notificación con este mensaje: Jorge Antonio escribió: “Los llevo en el alma oro por ustedes diariamente ustedes fueron la felicidad y la razón de mi magisterio no me olviden escribanme en mi información aparece mi correo”, así, tan campante.

En el colegio aprendí de Isaac Newton que toda acción tiene reacción igual y opuesta.

No me contengo jamás. Reventó lo que había callado. Inmediatamente comenté en la foto: “Lástima que no recibimos una educación laica como debe ser, sin embargo amo al liceo a pesar de la carga católica-hipócrita-chupacirios que nos daban los profesores en sus cátedras y fuera de ellas, camanduleros, rezanderos (nada entre cielo y tierra se queda oculto)… que inocentes niños fuimos… de todos mis compañeros tengo un maravilloso recuerdo…. pero esto fue lo que realmente debió pasar entre profesores y estudiantes, DISFRUTEN EL VIDEO de “Anotherbrick in thewall”, canción de Pink Floyd. Estaba lleno de rabia. En un instante me reencontré con el pasado y lo único que puedo buscar es justicia.

Re: Ningún canalla dormirá en paz . Mezcla inaudita del maestro paternal y del más ruin pederasta. 25 Feb 2012 18:28 #6

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Cicatrizan los charcos en la noche

La jaula se ha vuelto pájaro

¿Qué haré con el miedo?

Alejandra Pizarnik

Hoy, cuando hago la denuncia pública, reflexiono sobre el acecho, sobre el “nadie se puede enterar jamás”, y no puedo comprender por qué suerte sicológica los niños y adolescentes víctimas del acoso o del abuso, nos quedamos callados ¿Cómo actúa el miedo? Que haya estado empaquetado o almacenado en cualquier estante de la memoria, no quiere decir que no exista. Estuvo olvidado, ahí, donde la intimidación lo mandó, porque cuando se ejerce el poder con amenazas, el diálogo no vale.




Julio César

¿Cómo abordar a un hombre que apenas reconoces para decirle que fuiste testigo de su sufrimiento? Una de aquellas mañanas en la sede de la Cruz Roja en el colegio, Jorge Restrepo, persuasión o morbo, me mostró cinco fotos en las que aparecía Julio César-niño desnudo.

15 años más tarde y movido por la foto publicada, encontré a Julio César a través de Facebook. Pedí su número. Lo llamé decidido. No sabía exactamente la manera en la que lo iba abordar. No tenía las palabras. Lo invité a tomar un café. Nos encontramos a las siete de la noche de un viernes. Actualizamos un poco la vida, intercambiamos profesiones y planes. Nunca fuimos amigos, pero nos reconocíamos, él cursaba un grado inferior al mío.

Sin más, me fui despachando. Te sorprenderá por qué estamos acá, le dije. Yo fui víctima del acoso y del abuso sexual cuando era un niño y sé que a ti también te pasó. Entonces, mencioné nombres y apellidos, Jorge Antonio Restrepo Montoya. Aunque pasó el tiempo, y ahora ando por los treinta, aparece así no más el recuerdo y me duele en el alma haberlo callado. El muchacho cambió de colores, yo estaba pálido.

Juan Diego, me dijo, en este momento pueden pasar dos cosas: una, que yo te diga que no ocurrió y dejemos las cosas así; y otra, que yo te diga que eso sí pasó, que es efectivamente lo que te voy a decir, a mí también me pasó men… y a nadie se lo he contado. Yo, jamás en la vida, imaginé que alguien iba a hablarme de este tema.

Le ofrecí que me acompañara en los pasos que daría hacia la justicia. Dijo que estaba conmigo.



El camino de la justicia

Definición de abuso sexual según los protocolos de atención a la niñez maltratada: “Todo acto en el que una persona, en una relación de poder, involucra a un menor en una actividad de contenido sexual que propicia su victimización y de la que el ofensor obtiene gratificación. Se entiende la relación de poder como aquella que nace de una diferencia de fuerza, edad, conocimiento o autoridad, entre víctima y ofensor”.

Un fiscal experto en el tema me dio una noticia desoladora: el delito ya prescribió. En mi caso, Jorge Antonio Restrepo Montoya sería investigado por los delitos de acoso sexual, acceso carnal abusivo, y en el caso de Julio César, pornografía. Pero han pasado más de 12 años, que era el tiempo límite que estimaba la legislación de aquella época para que los casos de abuso sexual fueran denunciados. Aunque ahora las cosas han cambiado con la Ley de Infancia y Adolescencia, pues estos delitos prescriben 20 años después de que la víctima cumple los 18 años. Pero esta norma no me ampara.

Con las vías legales agotadas, encontré una referencia al Macbeth de Shakespeare que dice: “Me atrevo a hacer todo lo que es propio de un hombre, quien se atreve a más, no lo es”. Queda entonces visibilizar el caso. Contarlo, exponerlo, repetir y repetir.
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